La Gàrgola Cap de Lleo del Parc Guell que podemos ver en estas imágenes sobresalen del tejado que cubre la Sala de las cien columnas y que forma la plaza, se trata de un caño que sirve para evacuar el agua de lluvia y evitar que se encharque la plaza.
Una de las zonas mas visitadas del Parc Guell es la Sala Hipóstila, mas popularmente conocida como Sala de las Cien Columnas. En esta ocasión nos fijamos el su techo, está elaborado con bóvedas semiesféricas y enlucidas con la técnica del trencadís, si nos fijamos detalladamente podemos observar 4 plafones circulares que representan las cuatro estaciones del año, con dibujos que representan soles, el ciclo lunar, remolinos o espirales. Los plafones fueron obra de Josep Maria Jujol i Gibert, estrecho colaborador de Antoni Gaudí, con una gran sensibilidad por las formas de la naturaleza, el interés por el detalle artesanal y la reutilización creativa de materiales.
El parque Guell esta lleno se detalles arquitectónicos, en mis continuo paseos siempre descubro nuevos detalles, esta vez me fijo en las cúpulas de los pabellones principales, Antoni Gaudí se fijaba continuamente en los elementos de la naturaleza, y así lo plasmaba en sus trabajos, este elemento parece estar inspirado en una seta.
Uno de los elementos más destacables de Gaudi, son las cruces, en estas imágenes mostramos las cruces presentes en los pabellones de la entrada al parque Guell.
Paseando por el parque Guell, podemos encontrar numerosos viaductos y caminos, uno de los mas visitados por el publico, y además el mas cercano a la plaza del parque, es el Pórtico de la Lavandera, denominado así por una de las columnas.
En uno de sus extremos observamos una doble hilera de columnas, las interiores inclinadas para soportar mejor el peso, un segundo tramo del pórtico es una rampa en forma de espiral, con columnas helicoidales.
La lavandera que le da nombre al sendero cubierto. También podemos observar en la imagen la entrada del pórtico, con una puerta de hierro con forma de «hígados de ternera», según una famosa frase de Salvador Dalí.